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21 de octubre de 2004, Auditorio del ISEN Los Embajadores somos los hacedores -no los definidores- de las grandes líneas de la política internacional. No obstante, creo que es útil que podamos insertarnos en este debate, en estas reflexiones, yo diría -en estos comentarios calamo currens- buscando antecedentes, papeles, documentos, la historia de nuestra política exterior. Después de haber escuchado al Dr. Rapoport que realmente nos da un escenario internacional, muy preciso, convincente. Por cierto muy afiatado hacia el futuro y que nos permite encontrar senderos de trabajo. Pero pensaba yo, buscando en papeles, encontré una frase de nuestro Canciller, Doctor Bielsa, que decía “es la integración o la intrascendencia”. Entonces pensé, los poetas dicen que hay que mirar fijamente las cosas, las personas, las palabras y de ahí empiezan sacarse muchos significados, muchas interpretaciones y realmente me pasé haciéndolo en busca de esa integración. Por otro lado, creí que podía hablarles un poco de cómo está la situación internacional, los japoneses con la reforma constitucional, la hoja de ruta en el Medio Oriente, los problemas que tienen Rumania y Ucrania con los espacios marítimos, entrar en Africa, los problemas de Nigeria con Egipto y Sudáfrica por el Consejo de Seguridad. Pero me parecía que era ya un poco, no un deja-vu pero algo que no podía aportar mayor información, dado que es el quehacer diario y que son los compromisos permanentes los que hay que distinguir. Entonces volviendo a esa frase como les decía, pensé también en la convocatoria de Eduardo Mallea, que es el Presidente del APCPSEN y qué es la Argentina hacia el futuro. La política exterior hacia el futuro, siempre volviendo a esa frase de la integración y de la trascendencia, debe analizarse que es lo que tenemos para esa política exterior, porque la podemos pergeñar y obviamente sacaremos que el crecimiento económico debe ser con equidad, el respecto y la protección de los derechos humanos, la plena vigencia del derecho internacional, la gobernabilidad y la democracia representativa, la protección del medio ambiente, políticas de estado obviamente como puede ser con Malvinas, los análisis que tenemos en todo momento de los problemas antárticos o de lo que puede ser la sub-región, la energía, etc. Pero me parecía mejor, volviendo a esa frase que ya es reiterativa en esta introducción que les hable, yo creo, que la integración tiene que ser nuestra, nosotros debemos salir, como alguien dijo “dentro las fronteras, en las fronteras y afuera de las fronteras”.Entonces esa integración no solo convoca al MERCOSUR, a una cosa tan querida por uno, a lo que significa Chile, Bolivia y Perú, ahora asociadas en el campo político, la posibilidad de hace pocos días de con la CAN de estructurar la Comunidad Sudamericana de Naciones, la reacción que ha tenido México y ese acercamiento que implica ahora su permanente presencia en las reuniones del MERCOSUR con los Presidentes, o sea, esa integración creo yo que es la que se está fomentando, que es la que va hacia este siglo XXI, debe ser primeramente analizada internamente. Y entonces me puse a pensar y dije: la sociedad argentina acompaña o no la política exterior? Hoy en día toda la necesidad básica de que el país no puede, ahí aparecen todas las teorías Alison, la esencia de la decisión, los tomadores de decisión, cuales son las distintas etapas, las nacionalistas, pero hay algo que es la sociedad, la sociedad civil, no estatal, la sociedad comprometida desde el sector privado. Esa tiene que estar presente desde nuestra política exterior y no lo está, y por lo menos no lo está al nivel que debería estar. Los medios de comunicación por una parte, los políticos, tienen que propender a esa instancia internacional. Por qué no poner en las plataformas de los partidos políticos qué piensa en forma permanente y actualizada del MERCOSUR, de la no proliferación, que pasa en el Medio Oriente, como ve la creacción de la Comunidad Sudamericana? Hemos estado acompañando este esfuerzo y acá sí una referencia para el respeto permanente que se debe tener por el Cuerpo Profesional del Servicio Exterior que es uno de los elementos esenciales de esa generación de política exterior. Decía entonces que esos medios de comunicación o ese enfoque que debería tener no lo encontramos con frecuencia. Entonces hay que abrir a esta sociedad, hay que demostrarle cual es nuestra política exterior, esos parámetros que venía de darles hace minutos sobre derechos humanos, sobre derecho económico con equidad y el resto de todo ese análisis que se puede hacer del medio ambiente y otras materias. Debe ser compartido por la sociedad, debe hacerse en la forma actual con transparencia, sinceridad, limpieza. Los funerales de la diplomacia secreta que se están percibiendo ya en todo el mundo deben hacer que esta transparencia sea acompañada por la sociedad, una sociedad abierta. Yo estoy muy orgulloso de la sociedad argentina que es una sociedad abierta, generadora de problemas pero también de soluciones, una sociedad de piqueteros, una sociedad de cartoneros, es una sociedad donde Tomás Abraham y el amigo Santiago Kovadloff analizan “Los Roldán” y hablan, (entre paréntesis parece que Lisa está embarazada), y ese problema lo toman como uno dice que es una “bofetada al alma” y el otro lo analiza desde el problema de la apertura de la familia, del problema de la sociedad pero eso es una realidad de nuestra sociedad, y esta sociedad abierta la debemos llevar adelante. Esto lo quiero implicar con lo que se está hablando actualmente del “soft power”, nadie analiza todo este problema diciendo que pasa con este poder que tienen en muchos Estados, obviamente se dirige Joseph Nye a Estados Unidos y Europa, inclusive habla algo un poco de Japón también en su libro “Soft Power”, pero qué pasa con ese material no cuantificado militarmente pero que sirve para la presencia de un país en otros, que sirve para que ese país tenga prestigio, sea acompañado cuando lo necesita, sea respetado cuando debe serlo y entonces ratifiqué que nosotros teníamos un importante poder de imagen. Hoy leía en el diario antes de venir para acá que acaba de ganar un chico nuestro un premio de Google 2004 en una final con un colega del MIT, otro chino, un premio por temas de informática y veo que también una encuesta en España dice que el país más admirado de América Latina es la Argentina, con un porcentaje del 20%, siguiéndolo México con un 5 o 6%. Ese es un valor muy importante que tenemos y creo que lo debemos incorporar a esta política exterior, no aislarla, no tenerla a veces en círculos mucho más cerrados y más esotéricos. También debemos admitirlo hemos pagado (en algunas oportunidades) el precio como diplomáticos de creernos que estamos en otro mundo. Creo que esa inserción en la sociedad, ese respeto por los patrones de nuestra sociedad, esos valores de nuestra sociedad, son los que deben salir y este “soft power” que yo lo decía un poco marginalmente pero que me tiene muy impresionado, será el tango, será nuestra cultura, será el viejo Billiken, será Maradona con sus tropiezos, será esa actitud de América Latina que nos admira muchas de estas actitudes que yo les estoy diciendo y también mi experiencia in situ. Esa aptitud que tiene nuestra sociedad de recrear permanentemente y que creo debemos llevar al campo internacional, ese fue entonces mi primer elemento. Y acá dije caramba, y paso otro comercial: estoy hace tres años muy involucrado personalmente, como Director de un Grupo de Investigación (Comité en el CARI) en el tema de las Provincias en el escenario internacional. Por ser un país federal, genera muchas veces políticas que no necesariamente son del Gobierno Central sino de las Provincias y esas Provincias nuestras luego de la Reforma del 94, dos artículos muy citados permanentemente el 124 y el 125 que hablan precisamente de los convenios internacionales que pueden firmar las Provincias. Obviamente los limita en un amplio escenario de las relaciones internacionales porque prevé aquello mientras no sea incompatible con la política exterior de la Nación, que no afecte el crédito público, que también respete las facultades delegadas, y con conocimiento del Congreso o sea que ahí también la teoría empezó a disparar distintas percepciones sobre si es consentimiento previo del Congreso Nacional, si es posterior. Algunos de ustedes han seguido este tema y tanto es así que en un par de seminarios de trabajo que hemos estado haciendo últimamente. La Cancillería obviamente, tiene mucha presencia a través de la Subsecretaría de Relaciones Institucionales (SUINS), hemos trabajado e invitado a expositores y académicos brasileños y mexicanos, hemos visto como es de importante y como es de sensible el aspecto de los Estados Federales en la política internacional de un país. Los mexicanos hablaron muy bien de los problemas que tienen con los Estados Unidos y con la franja de Estados Federales que son limítrofes. Brasil obviamente tiene una posición muy amplia en todo lo que sea los Estados Federales y el poder que ellos tienen, no quiero mostrar toda la parte económica, tributaria e impositiva que sería otro elemento con relación a las provincias, pero sí me quiero dedicar dos minutos más para decirles la importancia de nuestras provincias y nuestra política exterior. Esencialmente en el Cono Sur, con Chile, con Bolivia, con Paraguay, con Brasil, con Uruguay. Es increíble la cantidad de acuerdos firmados, la cantidad de compromisos que ha generado esta relación de nuestros gobernadores y cual es el elemento importante allí. Nos damos cuenta que a excepción de Brasil el resto de los países son unitarios, lo cual a veces me llevaba a decir en algunas gestiones en el exterior a un gobernador por que venía y hablaba: “usted no negocia con la región tal o con el departamento tal, usted negocia con las capitales, usted negocia como gobernador de una provincia pero del otro lado no tiene al alcalde al intendente sino que tiene una política unitaria, y esto es importante”. Están los Comités de Frontera, que incorpora todo lo que significa la relación entre todos nuestros países. En estos seminarios que hemos hablado de la infraestructura, hay todo una capacidad, como les he dicho los artículos 124 y 125 cuando generan que los recursos naturales son propiedad originaria de las provincias entonces si hay un acuerdo que sea Yaciretá, Salto Grande, las Minerías en la Cordillera, sea el petróleo, allí hay una instancia que es la provincia generadora de ese recurso y a su vez propietario originario inclusive he pensado siempre que en el turismo el recurso natural es federal. Todo esto demostró en estos seminarios que había un diálogo entre la Nación y las provincias en el área del escenario internacional pero que no llegaba a estar articulado, era el gobernador tal porque esta el de más peso o el de menos peso o el otro, pero no había una articulación que permitiera decir a la Nación cuales eran las instancias que necesitaban las provincias para ser acompañadas. Hay una serie de Consejos Federales de la Minería, de la Pesca pero en general, eso no está esencialmente armado y estructura para generar una política exterior, preocupación que también tiene Brasil. Entonces ese fue al otro que yo veía cuando se hablaba de integración e intrascendencia. Después me dediqué un poco a ver a nuestras empresas, hay toda una teoría, que también expone, de Edward Luttwak que habla de la importancia de las empresas nacionales, sean acompañados por el Estado o las multinacionales en una introducción en el escenario internacional. Y ahí también hay que tener cuidado porque estamos hablando de una política exterior que necesita, decíamos, una sociedad abierta que acompañe, un escenario de las provincias que pueda pergeñar con la Nación, un empresariado y un sector privado nacional o multinacional que acompañe. Luttwak es muy claro, dice “el poder de fuego que se tenía antes por los ejércitos ahora lo tienen las empresas multinacionales”. Nosotros estamos viendo el tema en nuestra región, de Petrobras, ANCAP, ENAP, la generación de la matriz energética, cómo la empresa Repsol YPF genera toda una política, y dónde están las empresas y dónde está el peso específico que puede tener un país en ese proceso de integración o intrascendencia. Integración es también tener esas empresas argentinas o comprometidas con la Argentina que puedan en el escenario regional poder tener una articulación que les permita llegar, no ese poder de fuego militar como decía Luttwak como superado sino tener presencia en el exterior por eso creo que ese es otro elemento que nosotros debemos llevar y por supuesto también podemos seguir. Yo tengo mi corazón en América Latina. Yo decía acá a los argentinos y sobretodo el Servicio Exterior y a todos los que seamos gente interesada en las relaciones internacionales, nos fascina la relación con Brasil y la relación con Estados Unidos, es como cuando a uno le dicen que hay de comer y le dan el plato preferido, entonces de qué vamos a hablar, de Brasil, y ahí nos abalanzamos todos y decimos Brasil. Entre paréntesis lo veo a Roberto Russell y no voy a hablar de Estados Unidos porque tengo a mi colega que está en el área y no quisiera entrar en profundidad, pero es otra de las fascinaciones que tenemos, la relación con Estados Unidos y toda esa patología que nos genera la política exterior, pero en Brasil, el Cono Sur, la Comunidad Sudamericana, la Argentina tiene que decidir, acordándonos de estos elementos que les venía diciendo antes, o sea hay un MERCOSUR donde la relación y el eje sustancial. Roberto Russell dice que no es alianza, sino sociedad estratégica, y además dice que una necesidad de uno de ellos de autorrestringirse como país global, que el otro acompaña como lo demostró la Unión Europea. Entonces esa relación con Brasil es esencial, por eso cuando hablaba de intrascendencia o no también Brasil o Argentina o van juntos o van a ser un segmento del mercado mundial. Hay convicción de que tienen que estar juntos, pero detrás de estos dos actores principales o no, y olvidándonos de todos estos conflictos que hasta llegar a ser necesarios para la carrera del diplomático como el Consejo de Seguridad o como la Conferencia con los países Arabes o como el OTCA, la Organización del Tratado de la Cuenca Amazónica, que debía también integrarse si el día de mañana buscamos una integración en América del Sur. Sería lógico que la Cuenca del Plata y el OTCA tuvieran una interrelación y no se manejaran como fases separadas. Pero volviendo a esa relación con Brasil yo creo que es esencial tenerla pero también a su vez recorrer el panorama en América del Sur. Creo que la relación con Chile es esencial, o sea no puede prescindirse del ABC, no puede haber un AB, tiene que haber un ABC, entonces eso es un elemento que habría que insistir; por supuesto estamos dando un paneo sobre esta relación pero la relación con Chile es necesaria e insustituible. Se ha hablado inclusive de un liderazgo de potencia de Brasil, un liderazgo de concepto de Chile y a nosotros nos quedaba un liderazgo de creatividad, de creación como alguien dijo, que no me parecía nada mal, escuchando a la sociedad argentina que ya es la sociedad más evolucionada con respecto a nuestros colegas. Entonces, yo digo en base a esa generación de integración e intrascendencia la relación con Brasil es esencial pero Chile, Bolivia y la matriz energética son ineludibles. El tema de la relación argentina con Bolivia en este momento, que nos lleva también al indigenismo, a Evo Morales, el cacerismo, etc., a los problemas que puede generar el vacío que puede haber a veces institucional o en general político y jurídico en nuestro corazón de América del Sur. Por esto es sustancial la relación con Bolivia. Qué quiero con esto, que no es Argentina - Brasil, sino Argentina, Brasil, Chile, Bolivia con estas explicaciones, Perú mismo, y saliendo de la parte energética que especialmente me atrae en el tema de la relación de diálogo con Uruguay. Uruguay es un país hermano para nosotros, es la vía de la Cuenca del Plata, y es la vía de la salida de nuestras exportaciones. Sin entrar en la parte económica, y yo creo que ahí tiene que haber una instancia y Paraguay, país que a veces nosotros no es que marginemos pero que a veces uno encuentra como que no está suficientemente instalado, Paraguay junto con Bolivia han generado una masa crítica en el centro de nuestra América del Sur, importantísima, por eso insisto, creo que en esta área nosotros debemos ser un poco más amplios, menos comprometidos en una relación casi bilateralizada como lo veo con Brasil. Son reflexiones que les dejo, las que indican a la sociedad civil, las Provincias y las empresas argentinas de proyección internacional como indicadores de nuestro quehacer en el mundo, es una actitud de análisis que yo tengo en mi evaluación de la política exterior. Creo que debemos en esa integración del Cono Sur buscar internamente lo que significa la masa crítica para nuestra política exterior en forma paulatina, gradual y convincente, esa credibilidad y esa expectativa que hay no solamente en América Latina sino en el Mundo. Muchas gracias.
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