Palabras pronunciadas por el Presidente del APSEN, Jorge Osella, 11 de octubre de 2011. PDF Imprimir Correo electrónico
Eventos - Día del Diplomático

PALABRAS DEL PRESIDENTE DEL APSEN, MINISTRO JORGE OSELLA, EN OCASIÓN DEL DIA DEL DIPLOMATICO ARGENTINO

MARTES 11 DE OCTUBRE DE 2011

 

 

Agradezco vuestra presencia, colegas y amigos, especialmente la del Sr. Canciller y demás autoridades de nuestra Cancillería, la de la Sra. Presidente de la Asociación Mutual del Cuerpo Diplomático Argentino, Legisladores y funcionarios nacionales provinciales y municipales, miembros del Poder Judicial, representantes del ámbito empresarial, gremial, académico y cultural, de medios de comunicación y organismos no gubernamentales, y muy especialmente del Cuerpo Diplomático de las naciones amigas que hoy nos acompañan.

Esta larga introducción pone en evidencia el interés de nuestra asociación de querer compartir “nuestro día” con todas aquellas manifestaciones del quehacer nacional e internacional con quienes tenemos intereses, anhelos y trabajo diario.

Asimismo vuestra participación en este acto nos alienta a continuar con ahínco y empeño la labor encomendada, ya que lo interpretamos como una señal de la relevancia que atribuyen a nuestra actividad, convencidos de la importancia de contar con un cuerpo profesional capacitado y consolidado.

Somos concientes de nuestras responsabilidades como argentinos y funcionarios públicos -en inglés se utiliza el término “servidor público”- que pone en evidencia la calidad del servicio que debemos brindar al gobierno y a la comunidad de la cual provenimos y a la cual debemos servir.

Es este un día de reflexión sobre nuestra labor, nuestro aporte y sobre lo realizado y lo que falta realizar.

Sin duda la diplomacia debe estar en función a las épocas, en función de las necesidades e intereses  nacionales y en función del contexto internacional imperante.

En este último aspecto cabe mencionar que estamos viviendo momentos históricos desde el punto de vista político, económico y financiero.

Hay quienes aseguran que el centro del mundo está cambiando, aquellos países que ayer eran periféricos hoy se están convirtiendo en centrales y los centrales cada vez se encuentran con la necesidad de compartir espacio y decisiones con los principales países en desarrollo.

Las relaciones de poder se están desplazando, junto a ellas las necesidades sociales y políticas deberán adaptarse a las nuevas circunstancias. La Caída del Muro de Berlín configuró un mundo unipolar que luego se comenzó a transformar en un mundo multipolar producto de numerosas situaciones políticas y cuestiones económicas y financieras que estamos atravesando.

En este contexto han surgido nuevos actores internacionales, nuevos temas en la agenda internacional, nuevos desafíos y en este contexto nuevas oportunidades.

No pretendo que compartan este breve análisis pero si seguramente todos coincidiremos que existe incertidumbre sobre las consecuencias de la crisis actual, pero asimismo tenemos la certeza de que el mundo deberá afrontar cambios, aún mas  vertiginosos en los próximos años.

Los diplomáticos debemos prepararnos. “Más diplomacia” será una premisa fundamental en los años que se avecinan. Pero para ello debemos estar preparados, en carácter, en capacitación, y en la gestión. Ello nos permitirá brindar soluciones creativas a los innumerables desafíos que debamos afrontar para seguir brindando el servicio que el gobierno y la comunidad exigen de nosotros.

Sin duda, se trata, la diplomacia, de una profesión amplia, e integral, que exige la más alta predisposición, la más alta entrega para afrontar las importantes responsabilidades ya mencionadas.

Se deberá tener un verdadero equilibrio entre profesionalidad y vocación: "…exigiendo del hombre/mujer su presencia física, su inteligencia, su simpatía, su ingenio, su tino, su idioma, su vida privada, su salud, su moral, su sagacidad, su valor, su arte, su lealtad, su resolución, su sensibilidad, sus pasiones, su tenacidad y sus costumbres cotidianas". Pero más allá del carácter y características de personalidad ya descriptas se debe contar con una alta vocación de servicio y un profundo sentido de defensa del interés nacional. 

Ante la complejidad de las relaciones internacionales y la multiplicidad de actores, las exigencias para ingresar a la carrera diplomática se han ido incrementando; los requisitos se tornan más y más exigentes.

Las academias diplomáticas hoy no sólo esperan del postulante un buen manejo de idiomas, sino cada vez más reclaman también una adecuada cultura general y visión de la historia, un alto nivel de información sobre la actualidad nacional e internacional y un dominio de las nuevas tecnologías de las comunicaciones y de la información.

Aseguraba  Talleyrand que "en diplomacia, puede hacerse de todo, menos improvisar”. Para ello, la capacitación constituye un elemento esencial para afrontar los desafíos y oportunidades que ya comentábamos. La capacitación deberá comenzar con una adecuada selección del candidato, y luego continuar bajo un proceso a lo largo de toda la vida profesional del funcionario del Servicio Exterior de la Nación.

Un primer paso será una adecuada instrucción durante el paso de los aspirantes por el Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN). Quisiera agradecer especialmente los esfuerzos realizados para retomar la práctica de la presencia, en nuestra Casa, de la Sra.  Presidenta en el Acto de Jura de los nuevos egresados de nuestro Instituto, ello lo jerarquiza y ello nos enorgullece.

En este sentido vemos con agrado la actualización de los planes de estudio que están permitiendo un enfoque amplio, interdisciplinario y sobre todo de excelencia académica que permite a los jóvenes interiorizarse de las distintas escuelas de pensamiento para luego sacar sus propias conclusiones.

Asimismo nos satisface el hecho que sugerencias realizadas por nuestra institución hayan sido tenidas en cuenta en los nuevos planes de estudio. Sin duda, ellos se adaptan a los nuevos desafíos tales como la promoción comercial, desarrollo de inversiones, y cuestiones consulares y migratorias, como así también a los llamados temas globales, tales como medio ambiente, drogas o terrorismo.

Esta lista no se agota ya que están surgiendo temas con proyección internacional que nuestro país debe aprovechar haciendo un aporte concreto en términos de ciencia y tecnología, actividades nucleares, biotecnología, turismo, informática, entre otros. Otras cuestiones más tradicionales pero no por ello menos importantes están vinculadas con la defensa de los derechos humanos y de nuestros derechos irrenunciables sobre la “Cuestión Malvinas”. En suma, debemos tener un cuerpo profesional que conozca, en profundidad estos temas, las bondades de nuestro país y sepa difundirlas en el exterior.

Por medio de esta capacitación y profesionalidad, reconocidos colegas han llegado a ocupar altos cargos en tribunales y organismos internacionales, o son titulares de cátedras en universidades nacionales. Otros miembros, quizás con menos vocación docente, pero con el mismo espíritu de brindar un valor agregado a la comunidad, forman parte de organizaciones, ONGs, instituciones, centros de análisis, estudio e investigación sobre temas afines a la política exterior o la economía internacional.

De esta forma se permite ir forjando a jóvenes, imbuidos en la defensa y fortalecimiento de las instituciones. Es este un lado poco conocido de la labor de los miembros del Servicio Exterior de la Nación que pone en evidencia su  aporte a la comunidad a la cual pertenecen sino también a la comunidad internacional.

Los tiempos están cambiando y con ello la función de la diplomacia. En los siglos XIX y XX la información era un monopolio de la función diplomática, a través de las representaciones en el exterior se conocía la realidad política y económica de cada uno de los países. Al no contarse con el monopolio de la información la actividad diplomática será distinta, pero no menor. La aceleración de las comunicaciones no ha significado que los diplomáticos sean innecesarios, sino que los mensajes se cruzan ahora a velocidades vertiginosas, de modo que los actores de la política exterior se encuentran presionados para producir resultados, sin demora.

Es cierto que ya no es necesario que los enviados se apresuren a informar a sus países acerca del último evento significativo ocurrido en el país donde han sido acreditados; las agencias noticiosas y la televisión pueden informar lo mismo más rápidamente. Pero también es cierto que sólo un diplomático acreditado podrá ofrecer a su gobierno un análisis, una evaluación y una opinión desde la óptica de los intereses nacionales, de lo que ocurre en el país de recepción, y en qué contexto social, político y económico un hecho debe ser comprendido.

El ciberespacio no ha reemplazado a las embajadas y consulados: ha otorgado a éstos otra herramienta que permite no sólo acelerar las comunicaciones para seguir el ritmo de la vida moderna, sino también los alivia de tareas rutinarias como ilustrar al público acerca de requisitos para viajar de un país a otro o sobre las últimas novedades culturales en los países de envío, las oportunidades comerciales o de inversión. Así, la diplomacia no es amenazada por las revoluciones tecnológicas; se sirve de ellas.

La globalización y los avances en la informática han desactualizado esa función de información, ahora en este mundo globalizado, dinámico y cambiante la “diplomacia de la gestión” toma fuerza y toma sentido. La diplomacia de los resultados tanto políticos, económicos, comerciales, culturales y/o de cooperación, se hace cada vez más necesaria.

Es también más complejo el trabajo de las cancillerías porque ahora hay otros protagonistas en la escena internacional: no sólo las Naciones Unidas y su vasto sistema o los numerosos organismos regionales, sino también se suman organismos nacionales y subnacionales gubernamentales impulsan cuestiones de distinta índole internacional. O finalmente las grandes empresas que, con su creciente presencia en la escena económica global, demandan más y más de sus gobiernos la protección de sus inversiones extranjeras y de su comercio exterior.

Los académicos, siempre afectos a acuñar neologismos, postulan que el diplomático del futuro no sólo deberá saber trabajar en la esfera bilateral y en lo multilateral sino también en el plano polilateral, de relaciones entre los estados y otros entes de la escena global.

Hoy los actores de la política exterior se han convertido en figuras públicas y la política exterior está abierta al escrutinio diario del público y de la crítica. Para el diplomático, que quizás añore la cómoda privacidad de épocas pasadas, esta nueva situación acarrea una inédita y directa responsabilidad ante el pueblo. Este espera explicaciones, los periodistas reclaman entrevistas de fondo y los parlamentos piden información.

Esta gestión está íntimamente vinculada a las necesidades que tiene el gobierno nacional, provincias, municipios, empresarios, académicos, artistas, argentinos en general, y que nuestro cuerpo profesional tendrá que ayudar, colaborar o contribuir en satisfacer.

Es así que se hace cada vez más frecuente nuestro aporte a través de gestiones concretas. Cada vez más empresarios se ven beneficiados con la labor que desempeñan nuestros colegas en la apertura de mercados, participaciones en ferias y exposiciones internacionales y por las actividades de promoción de inversiones que organiza nuestra Cancillería. El sector público y el sector privado se retroalimentan en sus intereses y funciones, creando un frente común donde se revaloriza la creación de riqueza, la preservación de fuentes de trabajo y la transferencia de tecnología.

Son crecientes los artistas que salen al exterior a mostrar nuestro “soft power” de penetración cultural y que reciben el apoyo de nuestra Cancillería. Asimismo, con mayor intensidad nuestros compatriotas en el exterior reciben más y mejores servicios por parte de nuestros consulados y representaciones en el exterior.

En estas importantes gestiones en las que participan nuestros miembros del cuerpo permanente del servicio exterior, ha sido fundamental el constante diálogo que ha mantenido nuestra institución con las autoridades de esta Casa. Sabemos que nuestras propuestas puntuales referidas al otorgamiento de subsidios por escolaridad y vivienda para todos los destinos, así como la posibilidad de contratar un seguro de salud para el funcionario y su familia en el exterior han sido bien consideradas y esperamos tener novedades en las próximas semanas. Asimismo, confiamos en que se cumpla con la anualidad de los ascensos de categoría dispuesta en la Ley del Servicio Exterior de la Nación.

Compartimos la necesidad de la apertura de nuevas embajadas y consulados generales y centros de promoción comercial así como su fortalecimiento en destinos no tradicionales,  somos concientes que nuestra tarea tiene de gran contenido profesional, ético y patriótico.

En este sentido consideramos la importancia de tener una política de rotación de personal que permita hacer frente a las prioridades de política exterior del gobierno nacional. A los efectos de evitar medidas discriminatorias y restrictivas, que puedan ser consideradas injustas, vemos con agrado la consideración de “destinos combinados” con fecha de llegada y  partida de destinos considerados difíciles. La igualdad de oportunidades para todos los rangos deberá preservarse.

En este orden de cosas las “compensaciones” tales como licencias adicionales, prioridad para ascensos, pasajes anuales, otorgamiento rango y retribución de categorías inmediatas superiores, pueden llegar a ser un fuerte incentivo para cubrir las necesidades de personal en el exterior.  Hemos siempre presentado proyectos concretos, bien intencionados,  convencidos que la transparencia en la gestión nutre una comunicación más fluida con un diálogo sensato y franco.

A través de los servicios que brindamos los diplomáticos, a través de la Cancillería, pretendemos realizar un aporte a la comunidad, mostrando un servicio exterior compenetrado con la idiosincrasia de nuestro pueblo, fuertemente comprometido con los valores democráticos y la vigencia de los derechos humanos, la libertad de pensamiento y de expresión, y sobre todo profundamente federal, convencidos de nuestra vocación de servicio de representar y de defender nuestros intereses nacionales.

Muchas gracias.

 

 

Afiliados: Ingresar

¡Bienvenido! Ingrese su nombre de usuario (trigrama) y contraseña (DNI) para acceder a secciones exclusivas para afiliados.



Búsqueda